miércoles, 3 de octubre de 2012


Entre el Big Bang y la Reconstrucción de una casa: Versión 2.0 de mí misma.


Desde hace varios días mi cabeza es el punto de encuentro de pensamientos tan diversos y potentes que al interactuar entre sí provocan un pequeño big bang.

Hasta hace un año y algo más, mi modelo de vida y proyecciones a futuro sufrieron un vuelco total. Reconozco que me volví cobarde y relegué a un segundo plano mi propia felicidad. O sea, buscaba ser feliz, pero el concepto de aquello se centraba en proyecciones de contención y protección de otros, dejando mi propio corazón y deseos en un total estado de fragilidad y desamparo.

No obstante, supe dar el paso necesario y tomar decisiones valientes para dar un nuevo rumbo a mi vida. Sin embargo, el proceso de cambio no fue fácil. Esto, pues más allá de los cambios externos (que fueron muchos, desde volver con mis padres hasta estar sola en el ámbito sentimental nuevamente), debí empezar el proceso de enfrentar un cambio que iba mucho más allá: el cambio interno, el cambio de mi concepto de deseos, necesidades, prioridades y la búsqueda de un nuevo norte en mi vida.

Esto no fue fácil, para nada. Cambiar tu idea de lo que significaba ser feliz y de lo que es realmente importante luego de tener internalizado otro concepto por tantos años en la cabeza, es una tarea que a ratos se hizo titánica. Si pudiese hacer una metáfora que explicara todo esto, sería como tomar la casa en la cual has vivido toda tu vida, botar todos los muebles, quitar las paredes y dejar ese espacio totalmente vacío, pero vacío para hacer una reconstrucción total de espacios, teniendo así una nueva casa que en ubicación es la misma, pero por dentro es totalmente diferente.

Aquí se hace clave el concepto de reconstrucción, en el cual me encuentro hasta el día de hoy. No ha sido sencilla la tarea, pues he enfrentado grandes miedos de los que siempre huí. La sensación de desnudez emocional es brutalmente dolorosa, pero de eso he aprendido a darme cuenta de que, pase lo que pase y decida lo que decida, el pilar principal a la hora de reconstruir mis prioridades, deseos y proyecciones en la vida, es que en ellos exista yo como protagonista, sin relegar mi auto cuidado ni sueños ni anhelos bajo las expectativas de otros a quienes quise, quiero y querré.

Esto no significa que en esta “Casa 2.0” que sería mi vida, no cuenten las personas que son y serán especiales para mí. Lo que quiero decir, quiero y deseo hacer es que exista un “Yo” que no calle cuando algo no me hace sentir bien, cuando algo me hace daño o va en contra de mis principios. Sólo así estaré en condiciones plenas de entregar lo mejor de mí a quienes son las personas más importantes para mi existir… ya lo he logrado, sigo en pleno proceso y sé que falta mucho, pero lo que he logrado me hace sentir bien y en paz conmigo misma.

Ufff... empecé a hablar de big bang y terminé hablando de la reconstrucción de una casa. ¿Qué puede tener eso en común? A modo muy personal, veo ambas ideas como el reflejo de un cambio radical y en el cual he necesitado botar muchas paredes, crear micro explosiones mentales y emocionales, todo con el fin de mantener esta versión 2.0 de mí en la cual soy prioridad y voz activa que decide lo que quiere para ser feliz, partiendo de cero y, paso a paso (por lentos que sean estos), sentando las bases para hacer lo que me parece bien a mí y proyectando esto hacia el resto del mundo. ¿Feliz con esto? Claro que sí, con lo bueno y lo malo, agradeciendo lo que pasó y dando la bienvenida a todo este proceso que, entre bing bangs y reconstrucciones, ha dado pie a una nueva “Yo”.